Fundación Bangassou - Casa para Enfermos Terminales

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Casa para Enfermos Terminales

Construcción de una casa para enfermos terminales de SIDA "Da ti nGuia" La casa de la Alegría

Casa para Enfermos Terminales

 

Carta de agradecimiento de Juan José Aguirre a todos los que colaboraron para sacar adelante este proyecto:

 

      Queridos amigos, queridos hermanos y familiares, queridos compañeros de camino, que me habéis apoyado siempre, a todos y cada uno de vosotros un caluroso abrazo desde esta África ardiente y vario pinta, rica y pobre a la vez Aunque alguno de vosotros no me conozcan, gracias por estar ahí, por abríos a la solidaridad, por hacer vuestras mis dificultades, por no quedaos quietos mirando vuestro propio ombligo...

      Sé que estáis reunidos también este año para sacar adelante el proyecto de la casa de acogida para enfermos terminales de SIDA. ¡Aquí son multitud! Los encuentro cada día en fase terminal, la boca y el paladar blanquecinos a causa de las famosas Cándidas, viendo como se apagan con dolores por todo el cuerpo, sin terapia ni cuidados ninguno. Todo lo contrario, una vez la espada de Damocles caída sobre sus cabezas, las familias tiran la toalla, se desaniman y esperan que mueran lo más pronto posible. ¡Menos gastos! En una sociedad pobre como la nuestra, sin seguridad social ni ayuda de ningún tipo, morirse dura poco, y es un alivio para todos. Muchas mamás vienen con sus niños, también ellos son seropositivos. La ruleta de la fortuna ha querido que nacieran aquí, de unas madres contaminadas. Aunque algunos se positivizan solo a los 6-7 meses, otros se quedan enseguida sin sus soldados más aguerridos, los linfocitos T, que los defiendan de una bronquitis o una pulmonía. La hermana Daniela, la responsable de la leprosería, me decía esta mañana que en toda Centroáfrica no hay un solo bote de "rinfampicina", el antibiótico especifico para luchar contra la tuberculosis. Tuberculosis y SIDA son como hermanas, infames hermanas aderezadas para matar. Las familias intentan cuidar a estos enfermos terminales, verdaderos Cristos crucificados de esta pandemia inmesericorde. Pero luego se cansan y los dejan apagarse a cámara lenta, como en una pesadilla infame, sin medicación ni cuidados específicos alguno. La vida se les va lentamente junto con sus líquidos corporales hasta que se quedan en los huesos. Una manera indigna de morir.

      En la diócesis hemos preparado un proyecto que pueda llegar a todos los rincones de la selva. Empezaremos por la sensibilización masiva a través de grupos preparados, luego pasaremos a la fase de los análisis, encuentros con los seropositivos y tratamiento específico en la medida de lo posible. Contemporáneamente, queremos construir una casa de acogida para que los enfermos terminales de Bangassou vengan a morir con dignidad, con comida y cariño y porqué no, recuperar a algunos. Empezaremos utilizando una estructura ya construida en una esquina de lo que hoy es la leprosería de Bangondé. Luego, construiremos un centro apropiado. Un ingeniero de Florencia (Italia) se ha ofrecido para hacer el proyecto y para venir a realizarlo con un grupo italiano. Los fondos que recogeréis hoy serán para este centro que se podrá llamar "Da ti nguía" (la casa de la alegría)... Luego buscaremos ayudas para llenarlo de camas y ventanas, de mosquiteros y de botellas de suero, de termómetros y antibióticos caros... Dios dirá, ya que es Él quien nos muestra el camino. Nosotros somos como lápices en sus manos con los que Él sólo escribe una página de amor a la humanidad...

     Mil gracias a todos, amigos cordobeses, sobre todo a los que habéis preparado esta comida desde hace muchos meses, a los que habéis repartido las entradas, a los que os habéis movido sin parar para que todo salga bien. En nombre de los hijos de Verónica, muerta hace tres meses, de Chantale la que era responsable de la coral de la Catedral durante mi ordenación episcopal y que ahora está reducida a un saco de huesos, de François o de Cristina, la madre de Armelle y Rosina que se quedarán huérfanas de aquí a poco, en nombre sobre todo de los que sobrevivirán a la plaga, de los que prolongarán su vidas gracias a vuestra ayuda, os doy las gracias y os prometo mi sencilla oración. La responsable de la asociación de huérfanos de Bangassou, Aude Tapandé, os saluda. Os hablé de ella el año pasado cuando financiasteis el proyecto para la casa de acogida de huérfanos que hoy está ya por el techo. Dentro de poco empezaremos a amueblarla.

      ... Proyectos de amor, proyectos que salvarán vidas, proyectos para la esperanza.

      ¡Un fuerte abrazo a todos desde Bangassou!

      Mil gracias y buen provecho.

Mons. Juan José Aguirre
Obispo de Bangassou (Centroáfrica)






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